Alimentación y cataratas: ¿qué se puede hacer realmente por los ojos?

Seamos honestos de entrada: a día de hoy, ningún alimento ni complemento alimenticio ha demostrado que prevenga o retrase las cataratas. Es un mensaje decepcionante frente a las promesas de las «curas para los ojos», pero es la realidad de los datos científicos. En cambio, algunos hábitos de sentido común sí cuentan con pruebas reales. Aquí tiene lo que de verdad se sabe, y lo que todavía pertenece al marketing.

COMPRENDER

¿Se pueden evitar realmente las cataratas con la alimentación?

La respuesta honesta es no, no de forma probada. La catarata es ante todo un envejecimiento natural del cristalino, la lente interna del ojo. Con los años, sus proteínas se agregan y el cristalino se opacifica. Este proceso está en parte inscrito en el paso del tiempo, y ningún plato lo anula.

Esto no significa que nada sea modificable. Algunos factores aceleran ese envejecimiento, y sobre esos sí se puede actuar. Ese es todo el matiz de este artículo: distinguir lo que tiene pruebas sólidas, lo que sigue siendo una simple asociación observada, y lo que se ha puesto a prueba con seriedad y luego no ha mostrado nada.

¿Por qué esta prudencia en las palabras? Porque una asociación observada en un estudio no prueba una causa. Las personas que comen muchas frutas y verduras suelen fumar menos, moverse más y acudir más al médico. Resulta difícil entonces saber si es el alimento o el conjunto del estilo de vida lo que protege.

¿Qué factores de riesgo de cataratas se pueden modificar de verdad?

Tres palancas tienen pruebas suficientemente sólidas para recomendarse: dejar el tabaco, proteger los ojos de los rayos ultravioleta y controlar la diabetes. No son promesas de «cero cataratas», sino medidas que reducen riesgos documentados y mejoran su salud ocular global.

POR QUÉ

El tabaco: un factor de riesgo bien establecido

El tabaquismo es uno de los factores de riesgo modificables mejor demostrados. Los fumadores presentan un riesgo claramente aumentado de catarata nuclear, la forma que afecta al centro del cristalino. Los datos publicados en el Journal of Cataract and Refractive Surgery encuentran un riesgo del orden de tres veces mayor en los grandes fumadores (PMID 16473237).

La buena noticia: ese riesgo disminuye en parte tras dejarlo. El beneficio no es inmediato ni total, pero se instala progresivamente con los años sin tabaco. Es un argumento más, entre tantos otros, para dejarlo. Ningún complemento «antioxidante» compensa el efecto del tabaco sobre el cristalino.

Los UV: una protección prudente, no una garantía

La exposición a los ultravioleta, en particular los UV-B, se ha asociado a la catarata cortical, la que comienza en la periferia del cristalino. El estudio histórico realizado en pescadores de la bahía de Chesapeake, publicado en el New England Journal of Medicine, puso de manifiesto ese vínculo entre la exposición solar acumulada y las opacidades corticales (PMID 3185661).

Atención a la formulación, porque cuenta. No se ha probado mediante un ensayo que llevar gafas de sol «prevenga» las cataratas. Pero el mecanismo es coherente y el gesto no tiene inconvenientes. Llevar unas buenas gafas de sol que filtren los UV constituye, por tanto, una protección prudente y razonable.

Esta precaución vale aún más en la montaña o sobre el agua, donde la reverberación aumenta la dosis recibida. El riesgo inmediato de una exposición intensa es, por lo demás, la oftalmía de las nieves, una quemadura de la córnea. A largo plazo, proteger los ojos del sol sigue siendo un buen reflejo para el conjunto de la salud ocular.

La diabetes: controlar la glucemia cuenta

La diabetes acelera la aparición de las cataratas, y una hiperglucemia crónica favorece la opacificación del cristalino. Una revisión de los factores de riesgo de las cataratas confirma el papel de la diabetes de tipo 2 entre los determinantes modificables (PMID 30209868). En las personas diabéticas, la catarata suele aparecer más pronto.

Controlar la glucemia protege, por lo demás, mucho más que el cristalino. Es también la clave para prevenir la retinopatía diabética, una afectación de la retina que amenaza directamente la visión. Un seguimiento oftalmológico regular, con un examen OCT si es preciso, permite detectar pronto estas complicaciones.

Si una cirugía de cataratas se hace necesaria en una persona diabética, el control glucémico es también un elemento importante del estudio preoperatorio. La diabetes influye además en las indicaciones de cirugía refractiva, un punto que conviene discutir en consulta.

¿Influye la alimentación en las cataratas?

Los datos disponibles son únicamente observacionales, por lo que hay que mantener la prudencia. Varios estudios de cohortes asocian una alimentación rica en luteína, zeaxantina y vitamina C a un menor riesgo de cataratas. Pero asociación no es causalidad: estos trabajos no prueban que comer tal alimento proteja el cristalino.

LO QUE MUESTRAN LOS ESTUDIOS

Una gran cohorte de mujeres, publicada en los Archives of Ophthalmology, encontró una asociación entre ingestas elevadas de carotenoides y vitaminas y una menor frecuencia de cataratas (PMID 18195226). Del mismo modo, en una población mediterránea, una ingesta elevada de vitamina C se relacionó con un riesgo más bajo, sin que la causalidad quedara demostrada (PMID 12042450).

¿Cómo interpretar esto sin equivocarse? Estas personas suelen tener un estilo de vida globalmente más favorable. Fuman menos, se exponen de otro modo, tienen un mejor seguimiento médico. La alimentación es probablemente un marcador de ese estilo de vida tanto como un factor en sí. Por eso hablo de asociación, nunca de prevención probada.

En la práctica, una dieta de tipo mediterráneo, rica en frutas, verduras, pescado y aceite de oliva, sigue siendo una recomendación de sentido común. Es buena para el corazón, los vasos y el metabolismo. Si además ayuda a los ojos, mejor, pero no se la venderé como un tratamiento de las cataratas.

¿Funcionan los complementos alimenticios anticataratas?

Puestos a prueba en ensayos reales, los complementos no han demostrado su eficacia contra las cataratas. Es el punto más importante de este artículo, porque es también el más tergiversado por el marketing. Dos referencias de alto nivel zanjan la cuestión: el ensayo AREDS2 y una revisión Cochrane.

EL VEREDICTO DE LOS ENSAYOS

AREDS2: la luteína y la zeaxantina no redujeron las cataratas

El ensayo AREDS2, publicado en JAMA Ophthalmology, puso a prueba una suplementación con luteína y zeaxantina. Resultado sobre las cataratas: ningún beneficio significativo, con un riesgo prácticamente sin cambios (razón de riesgo de 0,96, PMID 23645227). Este resultado es negativo, y hay que decirlo con claridad.

Un matiz capital, porque es fuente de confusión. El programa AREDS sí mostró un interés de ciertos complementos, pero para retrasar la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), una enfermedad completamente distinta. Ese beneficio sobre la DMAE no se transfiere a las cataratas. Confundir ambas equivale a informar mal.

Cochrane: sin pruebas para las vitaminas antioxidantes

La revisión Cochrane, referencia en medicina basada en la evidencia, analizó los ensayos sobre las vitaminas antioxidantes. Su conclusión: no existe prueba de que el betacaroteno, la vitamina C o la vitamina E prevengan o retrasen las cataratas (PMID 22696344). Dicho de otro modo, suplementarse con ese fin no está justificado.

¿Hay que tirar por ello las frutas? No, por supuesto. La diferencia es esencial: obtener las vitaminas mediante una alimentación variada es una buena higiene de vida. Tomar cápsulas dosificadas con la esperanza de bloquear las cataratas es una promesa que la ciencia no respalda.

¿Qué hacer en concreto por los ojos?

La estrategia honesta se resume en unos pocos gestos apoyados en pruebas, sin ninguna «cura» milagrosa. No fumar, proteger los ojos del sol, controlar una eventual diabetes y comer de forma equilibrada: ese es el fundamento razonable. La tabla siguiente resume el nivel de prueba de cada medida.

MedidaNivel de pruebaLo que se puede decir
Dejar el tabacoPrueba sólidaReduce un riesgo bien establecido de catarata nuclear
Control de la diabetesPrueba sólidaRetrasa la aparición ligada a la hiperglucemia
Gafas de sol (UV)Mecanística / asociaciónProtección prudente, no probada por ensayo
Alimentación rica en frutas/verdurasObservacionalAsociada a un menor riesgo, sin causalidad
Complementos antioxidantesEnsayos negativosSin beneficio demostrado sobre las cataratas

Una palabra sobre los productos vendidos «contra las cataratas»: manténgase alerta. Una fórmula que promete disolver la opacidad o evitarle la operación no se basa en ningún dato fiable. Ningún colirio, ninguna cápsula hace retroceder una catarata ya constituida. El único tratamiento validado sigue siendo el quirúrgico.

El verdadero reflejo útil es el seguimiento. Un examen oftalmológico regular permite detectar una catarata incipiente, vigilar su evolución y elegir el buen momento para intervenir si la molestia se vuelve real. En este terreno, la anticipación vale más que cualquier complemento.

Fuentes

  • Chew EY et al., JAMA Ophthalmology, 2013 — AREDS2, efecto de la luteína/zeaxantina sobre las cataratas. PMID 23645227
  • Mathew MC et al., Cochrane Database of Systematic Reviews, 2012 — vitaminas antioxidantes y cataratas. PMID 22696344
  • Kelly SP et al., Journal of Cataract and Refractive Surgery, 2005 — tabaco y cataratas. PMID 16473237
  • Taylor HR et al., New England Journal of Medicine, 1988 — UV y cataratas (estudio Chesapeake). PMID 3185661
  • Factores de riesgo de las cataratas y diabetes de tipo 2, 2019. PMID 30209868
  • Christen WG et al., Archives of Ophthalmology, 2008 — carotenoides/vitaminas y cataratas (cohorte de mujeres). PMID 18195226
  • Valero MP et al., Journal of Nutrition, 2002 — vitamina C y cataratas (población mediterránea). PMID 12042450
¿Puede un complemento alimenticio prevenir las cataratas?

No, ningún complemento ha demostrado que prevenga o retrase las cataratas. El ensayo AREDS2 no encontró ningún beneficio de la luteína y la zeaxantina, y la revisión Cochrane concluye que no hay pruebas para las vitaminas antioxidantes como el betacaroteno, la vitamina C o la vitamina E.

¿Las gafas de sol protegen realmente de las cataratas?

La exposición a los UV-B se asocia a la catarata cortical, pero ningún ensayo ha probado que unas gafas prevengan la enfermedad. El mecanismo es coherente y el gesto no tiene inconvenientes: llevar lentes que filtren los UV constituye, por tanto, una protección prudente y razonable, sobre todo en la montaña o sobre el agua.

¿El tabaco favorece las cataratas?

Sí, es uno de los factores de riesgo modificables mejor establecidos. Los grandes fumadores presentan un riesgo de catarata nuclear unas tres veces mayor. Buena noticia: ese riesgo disminuye en parte tras dejar el tabaco, progresivamente a lo largo de los años.

¿Puede una alimentación sana reducir el riesgo de cataratas?

Los estudios observacionales asocian una alimentación rica en frutas, verduras y vitamina C a un menor riesgo de cataratas. Pero asociación no es causalidad: ese vínculo refleja sin duda un estilo de vida globalmente más sano. Comer de forma equilibrada sigue siendo recomendable, sin promesa de prevenir las cataratas.

¿La diabetes acelera las cataratas?

Sí, una hiperglucemia crónica favorece la opacificación del cristalino, y la catarata suele aparecer más pronto en las personas diabéticas. Controlar la glucemia es importante, tanto para el cristalino como para prevenir la retinopatía diabética. Un seguimiento oftalmológico regular es muy aconsejable.

¿Existe un tratamiento no quirúrgico de las cataratas?

No. Una vez formada la catarata, ningún colirio, ninguna dieta ni complemento la hace retroceder. El único tratamiento validado es la cirugía, que sustituye el cristalino opacificado por una lente. Desconfíe de los productos vendidos para evitar la operación: no se basan en ningún dato fiable.

¿Los complementos AREDS no sirven para nada para los ojos?

Tienen un interés demostrado, pero para otra enfermedad: retrasar la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), no las cataratas. Ese beneficio sobre la DMAE no se transfiere al cristalino. No hay que presentarlos, por tanto, como una protección contra las cataratas.

Redactado y revisado por el Dr. Moïse Tourabaly, oftalmólogo cirujano refractivo — antiguo jefe de clínica (Hospital Nacional Quinze-Vingts).

Última actualización: 14 July 2026

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