Retinopatía solar: qué arriesgan realmente sus ojos durante un eclipse

La retinopatía solar es una quemadura fotoquímica de los fotorreceptores situados en el centro de la retina, provocada por la observación directa del Sol sin un filtro adecuado. Es poco frecuente, indolora en el momento de la exposición, y se manifiesta solo unas horas más tarde con una mancha oscura en el centro de la visión. Las técnicas de imagen modernas han matizado el mensaje que se repetía hace veinte años: la agudeza visual se recupera en la gran mayoría de los casos, pero la lesión de los fotorreceptores deja, la mayoría de las veces, una huella definitiva.

COMPRENDER

¿Qué es la retinopatía solar?

El término designa la afectación del centro de la retina, la mácula y, más concretamente, la fóvea, tras una exposición directa a la luz solar. También se habla de maculopatía solar, o de retinopatía por eclipse según la circunstancia. Es una patología poco frecuente: en una red hospitalaria india que atendió a más de tres millones de pacientes nuevos a lo largo de once años, solo se contabilizaron 253 casos, es decir, el 0,01 % de los consultantes.

Una quemadura fotoquímica, no una quemadura térmica

La imagen que viene espontáneamente a la mente, la lupa que prende fuego a una hoja de papel, resulta engañosa. El mecanismo dominante no es el calentamiento, sino una reacción fotoquímica: las longitudes de onda cortas del espectro visible y el ultravioleta cercano desencadenan, en los segmentos externos de los fotorreceptores y en el epitelio pigmentario, una cascada oxidativa que desorganiza esas células. La lesión puede producirse, por tanto, sin ninguna sensación de calor, y se concentra exactamente allí donde se forma la imagen del Sol: en el punto de fijación, es decir, en el centro de la visión.

Esta localización explica el carácter incapacitante del síntoma: una lesión periférica suele pasar inadvertida, mientras que una lesión foveolar, por diminuta que sea, afecta a la zona que permite leer y reconocer las caras.

Por qué la retina no avisa

La córnea es uno de los tejidos más ricamente inervados del organismo: cualquier agresión desencadena en ella un dolor inmediato e intenso. La retina, en cambio, no contiene ninguna fibra nociceptiva: transmite imágenes, no sensaciones. Una exposición solar prolongada no produce, por tanto, ninguna señal de alarma en el momento en que se produce.

A ello se suma un segundo factor, decisivo cuando el eclipse se observa a última hora del día. Cuando el Sol está bajo y su superficie queda oculta en gran parte, el deslumbramiento disminuye y la mirada se vuelve cómoda. Esa ausencia de molestia es engañosa: la radiación que alcanza la retina sigue siendo más que suficiente para lesionarla, pero el reflejo de apartar la vista, el que nos protege el resto del año, ya no se activa.

12 DE AGOSTO DE 2026

En Francia, el eclipse del 12 de agosto de 2026 es parcial en todo el país

Es el punto más importante de este artículo y el que peor se entiende con más frecuencia. La banda de totalidad del eclipse del 12 de agosto de 2026 atraviesa Groenlandia, Islandia y el norte de España, y termina sobre las Baleares. Según el CNES, no toca ningún punto del territorio francés. Desde la Francia metropolitana, Córcega incluida, el Sol nunca quedará totalmente oculto.

La consecuencia no admite excepción alguna: en Francia, el filtro no debe retirarse en ningún momento. Mientras siga siendo visible una porción de fotosfera, por fina que sea, basta para lesionar la retina. La regla es distinta para un observador situado dentro de la banda de totalidad, en España: durante los escasos instantes en que el disco solar queda íntegramente ocultado, la observación a simple vista resulta posible, pero obliga a volver a colocarse el filtro en cuanto el Sol reaparece, una maniobra delicada que exige conocer con precisión los horarios locales de inicio y de fin de la totalidad.

El fenómeno se desarrollará por la tarde-noche, con el Sol muy bajo: el final del eclipse coincide prácticamente con la puesta de Sol, que el IMCCE sitúa a las 21:10 (hora legal) en París ese día. Los horarios y el porcentaje de oscurecimiento varían de un municipio a otro, y las cifras que circulan para una misma ciudad resultan a veces contradictorias: conviene consultar la herramienta ÉclipSEOP del Observatorio de París, que calcula las circunstancias locales. Desde el punto de vista médico, esa precisión importa poco: tanto si el oscurecimiento alcanza el 70 % como el 95 % en su localidad, la conducta que hay que seguir es rigurosamente la misma.

Eclipse solar parcial sobre una ciudad, con el Sol bajo en el horizonte al atardecer

DATOS

¿Provoca realmente un eclipse una oleada de accidentes oculares?

La respuesta honesta es: menos de lo que se cree. Los datos recientes resultan incluso francamente tranquilizadores, y merecen exponerse tal cual: un discurso únicamente alarmista acaba por quedar desacreditado.

Un estudio de cohortes estadounidense publicado en 2026, sobre una red de más de un millón de pacientes, contabilizó 555 retinopatías solares entre 2012 y 2024, es decir, 44,5 casos anuales de media. La diferencia entre los años con eclipse (51,5 casos) y los años sin eclipse (37,3 casos) no alcanza el umbral de significación estadística, y no aparece ninguna correlación con la exposición geográfica a la banda de totalidad. En el mismo sentido, el análisis de las visitas a urgencias oftalmológicas estadounidenses en torno al eclipse de abril de 2024 no muestra ningún aumento significativo: 853 visitas antes, 921 después.

Estos resultados deben contrastarse, no obstante, con la única vigilancia nacional exhaustiva realizada jamás en Europa, llevada a cabo en Francia por el Instituto de Vigilancia Sanitaria tras el eclipse del 11 de agosto de 1999. Se envió un cuestionario estandarizado a los 5.600 oftalmólogos que ejercían en Francia y a 500 servicios de urgencias. El balance: 147 pacientes con una lesión retiniana, de los cuales 17 casos graves con una agudeza visual inferior a 2/10 y 7 afectaciones bilaterales. A ello se sumaban 106 queratitis.

¿Cómo conciliar esos 147 casos con la ausencia de exceso medible en Estados Unidos hoy en día? La explicación es probablemente metodológica: la vigilancia francesa se basaba en una recogida activa y exhaustiva, activada expresamente para el acontecimiento, mientras que los datos estadounidenses proceden de la codificación de historias clínicas, que capta mal las formas leves atendidas en consulta ambulatoria. Los dos enfoques no miden lo mismo. Quedarse con la idea de que el fenómeno es poco frecuente pero real sigue siendo la actitud más ajustada.

PERFILES

Dos poblaciones muy distintas

De la comparación de las series publicadas se desprende un hecho que rara vez se subraya: la retinopatía solar asociada a un eclipse y la que se observa el resto del tiempo no afectan a las mismas personas.

Después de un eclipse, los pacientes son jóvenes. La edad media era de 30 años en la serie alemana posterior al eclipse parcial del 20 de marzo de 2015, de 21,7 años en la serie irlandesa y de 16,5 años en la serie egipcia; la encuesta francesa de 1999 señalaba que el 44 % de los pacientes tenía entre 15 y 29 años. Curiosidad, efecto de grupo e infravaloración del riesgo se combinan.

Fuera de los eclipses, el perfil se invierte. En la cohorte estadounidense de 2012-2024, la edad mediana en el momento del diagnóstico es de 54,1 años y el 59 % de los pacientes son hombres. Las comorbilidades psiquiátricas son frecuentes: trastornos de ansiedad en el 32 % de los pacientes, episodio depresivo mayor en el 24 % y trastornos psicóticos en el 10 %. En estos casos se trata, la mayoría de las veces, de una exposición repetida y voluntaria al Sol, no de un accidente puntual.

La consecuencia práctica es clara: con motivo de un eclipse, el mensaje preventivo debe dirigirse prioritariamente a los adolescentes, a los adultos jóvenes y a quienes los acompañan.

PRONÓSTICO

Lo que la OCT ha cambiado en el pronóstico

Las grandes encuestas de 1999 concluían que se trataba de una afectación «probablemente temporal». Tenían razón en cuanto a la agudeza visual. Pero se llevaron a cabo antes de la difusión de la tomografía de coherencia óptica de alta resolución, que hoy permite visualizar de forma individual las capas de la retina. El cuadro que se dibuja ahora es más matizado.

La agudeza visual se recupera

En este punto, las series coinciden. Tras el eclipse parcial de 2015, la agudeza media pasó de 0,65 en la primera consulta a 0,97 en la revisión. En la serie egipcia, la totalidad de los ojos afectados mejoró su agudeza, con un inicio de progresión ya durante la primera semana. La serie irlandesa, que cuenta con el seguimiento más prolongado, hasta once años, encuentra una ganancia mediana de doce letras en un seguimiento medio de 5,7 años.

La lesión anatómica, en cambio, suele persistir

Esta es la aportación de las técnicas de imagen modernas. En la fase aguda, la OCT muestra una desorganización de las capas externas en el centro de la fóvea. Esa desorganización remite parcialmente, pero un pequeño defecto de la zona elipsoide, la línea que corresponde a los segmentos internos y externos de los fotorreceptores, sigue siendo visible a distancia. En la serie egipcia, ese defecto retiniano externo persistía en el 80 % de los pacientes al cabo de un año. El equipo de Zúrich formula la constatación con nitidez: alteraciones discretas de la zona elipsoide persisten con frecuencia, incluso en pacientes que han recuperado por completo su agudeza visual.

Dicho de otro modo, leer las diez décimas en la escala no significa que la retina haya vuelto a su estado anterior. Algunos pacientes conservan un pequeño escotoma central, percibido como una mancha grisácea o un borrosidad localizada, que los autores irlandeses describen como realmente incapacitante en ocasiones para la lectura prolongada.

Un plazo de recuperación limitado y ningún tratamiento validado

La recuperación se produce en las semanas o los seis meses que siguen a la exposición, y después alcanza una meseta: más allá, la mejoría espontánea resulta improbable. Ningún tratamiento ha demostrado su eficacia; se han empleado corticoides en varias series sin que se haya demostrado un beneficio, y su uso sigue siendo objeto de debate. El manejo consiste, por tanto, en confirmar el diagnóstico, documentar la lesión y acompañar al paciente, lo que hace que la prevención resulte aún más determinante.

SÍNTOMAS

Los signos de alarma y cuándo consultar

El desfase entre la exposición y los síntomas es la característica más desconcertante de esta patología: no hay nada que notar en el momento, y las alteraciones aparecen típicamente al cabo de unas horas, con frecuencia al despertar del día siguiente. Las manifestaciones que conviene conocer:

  • Un escotoma central o paracentral: una mancha oscura, grisácea o borrosa, fija, en medio del campo visual; se desplaza con la mirada, a diferencia de una miodesopsia.
  • Una disminución de la agudeza visual, a menudo moderada, a veces asimétrica entre ambos ojos.
  • Metamorfopsias: las líneas rectas se ven onduladas o deformadas.
  • Discromatopsia: alteración de la percepción de los colores en la zona afectada.
  • Fotofobia y, en ocasiones, cefaleas asociadas.

La afectación es con frecuencia asimétrica, y a menudo unilateral: en la serie india, el 62 % de los pacientes tenía un solo ojo afectado. Un paciente puede, por tanto, no notar nada mientras no ocluya voluntariamente el ojo sano, una prueba sencilla que uno mismo puede hacer, tapando sucesivamente cada ojo para comparar.

Ante cualquiera de estos signos después de haber mirado al Sol, está justificada una exploración oftalmológica: medida de la agudeza visual, examen del fondo de ojo y, sobre todo, OCT macular, que confirma el diagnóstico al visualizar la afectación de las capas externas y servirá de referencia para el seguimiento. Este estudio permite además descartar las demás causas de una mancha central reciente, algunas de las cuales no tienen nada que ver con el Sol y requieren una atención urgente. En ausencia de dolor o de una pérdida visual brusca y profunda, no hay motivo para acudir a urgencias en plena noche, pero una consulta en los días siguientes es legítima.

SUPERFICIE OCULAR

¿Y la córnea? El caso particular de la fotoqueratitis

La retina no es la única estructura implicada. Los ultravioleta agreden también el epitelio corneal y provocan una fotoqueratitis, la misma afección que la oftalmía de las nieves del esquiador o el «ojo del soldador». El cuadro es radicalmente distinto: dolor intenso, sensación de arenilla en los ojos, lagrimeo, fotofobia marcada, que aparecen igualmente con unas horas de desfase. Es espectacular y muy doloroso, pero el epitelio corneal se regenera deprisa y la curación se produce habitualmente en uno o dos días, sin secuelas.

Primer plano macro del iris y la córnea de un ojo humano

Merece señalarse un detalle contraintuitivo de la encuesta francesa de 1999: el 36 % de las queratitis registradas se produjeron en dos regiones del norte de Francia que ese día estaban cubiertas por las nubes. Esos pacientes no habían fijado la vista en el disco solar: habían escrutado durante mucho tiempo un cielo nuboso. La exposición ultravioleta ambiental prolongada, sin deslumbramiento que la interrumpa, basta para lesionar la córnea. Un cielo velado no es un cielo protector.

PROTECCIÓN

Cómo observar un eclipse sin correr riesgos

El único dispositivo aceptable para la observación directa es unas gafas de eclipse conformes a la norma EN ISO 12312-2, con marcado CE, con instrucciones en francés y un fabricante identificable. Estos filtros dejan pasar solo una fracción ínfima de la radiación incidente, sin comparación posible con unas gafas de sol, por oscuras que sean. Los puntos de vigilancia:

  • Compruebe el estado del filtro antes de usarlo. Unas gafas rayadas, perforadas, dobladas o despegadas deben descartarse. Los modelos conservados de un eclipse anterior hay que examinarlos con atención.
  • No improvise nunca. Gafas de sol, cristales ahumados, radiografías, discos ópticos, placas de vidrio ennegrecido, filtros fotográficos: ninguno de estos dispositivos protege la retina, y algunos crean una falsa sensación de seguridad al suprimir el deslumbramiento sin detener la radiación nociva.
  • Ningún instrumento óptico, ni prismáticos, ni catalejo, ni telescopio, ni cámara, ni teléfono móvil, debe utilizarse con unas simples gafas de eclipse: el instrumento concentra la radiación y puede destruir el filtro en una fracción de segundo. La observación instrumental exige un filtro específico colocado delante del objetivo.
  • Póngase y quítese las gafas mirando hacia otro lado, nunca en dirección al Sol.
  • Supervise a los niños y a los adolescentes. Son ellos quienes componen la mayor parte de los casos tras un eclipse. La vigilancia directa de un adulto vale más que una consigna dada a distancia.
Grupo de personas reunidas en una cresta para observar el Sol

Existe, por último, un método que elimina simple y llanamente el riesgo: la observación indirecta por proyección. Un cartón perforado con un pequeño orificio, sostenido frente al Sol, proyecta sobre una segunda hoja colocada detrás la imagen de la media luna solar. Se da la espalda al astro y se mira la imagen proyectada: esta proyección estenopeica es gratuita, segura y especialmente adecuada para los grupos de niños.

Una última observación, quizá la más útil. En 1999, de los 100 pacientes afectados que habían observado el eclipse sin protección eficaz, 74 declaraban haberse quitado las gafas durante la observación y 32 habían utilizado un dispositivo inadecuado; solo 4 afirmaban haber mantenido el filtro en todo momento. Los autores concluían que la calidad y la disponibilidad de las gafas no habían contribuido de forma significativa a las lesiones: se habían distribuido en el país más de treinta millones de pares conformes a la norma. El factor determinante no era el material: era el gesto de quitárselas, en el momento más espectacular, cuando la luminosidad cae y la mirada ya no duele.

A largo plazo, la protección frente a los ultravioleta no se limita, por otra parte, a los eclipses: el uso regular de gafas de sol que filtren los UV contribuye a la prevención de la catarata precoz.

FAQ

Preguntas frecuentes

He mirado el eclipse unos segundos sin gafas, ¿debo preocuparme?

Un vistazo breve no suele provocar lesión: el reflejo de deslumbramiento basta la mayoría de las veces para proteger. Vigile su visión durante las 24 a 48 horas siguientes tapando alternativamente cada ojo. Si no aparece mancha central, deformación de las líneas ni disminución de la agudeza, no hay motivo para consultar; en caso contrario, pida cita para una exploración con OCT macular.

¿Pueden aparecer los síntomas al día siguiente?

Sí, y es incluso lo habitual. La retina no contiene fibras del dolor: la exposición no desencadena ninguna sensación. Las alteraciones se manifiestan típicamente al cabo de varias horas, a menudo al despertar a la mañana siguiente. La ausencia de síntomas inmediatos después de la observación no permite, por tanto, sacar conclusiones.

¿La retinopatía solar se cura por completo?

La agudeza visual mejora en la gran mayoría de los casos, a menudo hasta un nivel normal, a lo largo de unas semanas o hasta seis meses. En cambio, la OCT muestra con frecuencia la persistencia de un pequeño defecto de los fotorreceptores en el centro de la fóvea, incluso en pacientes que han recuperado toda su agudeza, y una minoría conserva un escotoma central discreto pero molesto. No se puede, por tanto, prometer una restitución íntegra.

¿Existe algún tratamiento para la retinopatía solar?

No, hasta la fecha ningún tratamiento ha demostrado su eficacia. Se han empleado corticoides en varias series publicadas, sin prueba de beneficio; su utilización sigue siendo empírica y discutida. El manejo se basa en la confirmación del diagnóstico mediante OCT, la documentación de la lesión y la vigilancia de la evolución.

¿Se pueden quitar las gafas durante la fase de totalidad?

Únicamente si uno se encuentra dentro de la banda de totalidad, y estrictamente durante los instantes en que el disco solar está íntegramente ocultado. El 12 de agosto de 2026, esa banda no atraviesa ningún punto del territorio francés: desde Francia, el eclipse es parcial en todas partes y el filtro no debe retirarse nunca. En España, dentro de la banda de totalidad, retirarlo es posible durante la fase total, pero obliga a volver a colocarlo en cuanto el Sol reaparece.

¿Unas gafas de eclipse de un eclipse anterior siguen siendo utilizables?

Solo si el filtro está en perfecto estado. Examínelo a contraluz: cualquier raya, perforación, dobladura o despegue de la lámina respecto a la montura obliga a desecharlo. En caso de duda, no las utilice. Las gafas deben además cumplir la norma EN ISO 12312-2 y llevar el marcado CE.

¿El uso de lentillas o una cirugía refractiva previa modifican el riesgo?

No. Una cirugía refractiva de la córnea, como el LASIK, la PRK o el SMILE, no modifica la protección de la retina frente a la radiación solar, como tampoco lo hace el uso de lentes de contacto. Las precauciones son exactamente las mismas que para todo el mundo, y el filtro certificado sigue siendo imprescindible.

Fuentes científicas

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  2. Dihan QA, Brown AD, Alshammari N, Shakarchi AF, Chauhan MZ, Sallam AB. Eye on the Eclipse: Demographic Trends in Solar Retinopathy From 2012 to 2024. J Vitreoretin Dis. 2026. PMID: 42164909
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  6. Stephenson KAJ, Stephenson GR, Forristal MT, Moran S, O’Donoghue E. Long-term anatomical and functional findings of solar maculopathy. Ir J Med Sci. 2024;193(1):435-441. PMID: 37380832
  7. Poremba M, Nawrock P, Dua S, Klapec S, LaMantia V, Nesbit C. Incidence of Solar Retinopathy and Photokeratitis in US Emergency Departments Surrounding the April 2024 Total Solar Eclipse. West J Emerg Med. 2026;27(1):159-162. PMID: 41554171
  8. Das AV, Tyagi M, Kadam Y, Belenje A. Solar retinopathy in India: Clinical presentation and demographic distribution in 253 patients (349 eyes). Indian J Ophthalmol. 2023;71(5):2061-2065. PMID: 37203081
  9. CNES. Eclipse solar del 12 de agosto de 2026: un fenómeno visible desde Francia. Trayectoria de la banda de totalidad.
  10. Observatorio de París — IMCCE. Circunstancias locales del eclipse del 12 de agosto de 2026 (aplicación ÉclipSEOP) y efemérides de salida y puesta del Sol.

Para leer también

Consulta de París 13 · Tel. 01 45 47 08 11

Aviso

Este artículo tiene una finalidad informativa. Una valoración oftalmológica personalizada sigue siendo imprescindible para cualquier decisión terapéutica.

Este artículo tiene una vocación de información general y no sustituye a una consulta médica. El diagnóstico de una retinopatía solar se basa en una exploración oftalmológica completa que incluya una OCT macular, la única capaz de distinguir esta afectación de las demás causas de pérdida de visión central. Cualquier aparición reciente de una mancha central, de una deformación de las líneas rectas o de una disminución de la agudeza justifica una valoración oftalmológica, se produzca o no después de una exposición solar.

Redactado y revisado por el Dr. Moïse Tourabaly, oftalmólogo cirujano refractivo — antiguo jefe de clínica (Hospital Nacional Quinze-Vingts).

Última actualización: 26 July 2026

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