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PRK o LASIK: ¿cómo elegir la técnica adecuada?

Cirugía refractiva

PRK o LASIK: ¿cómo elegir la técnica adecuada?

Dos técnicas de láser corrigen la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. La PRK y el LASIK se basan en el mismo láser excímer, pero difieren en un punto clave: el colgajo corneal. Así se decide la elección, ojo por ojo.

Índice

PRK y LASIK: ¿cuál es la diferencia?

La diferencia se resume en una palabra: el colgajo. El LASIK crea una fina lámina en la córnea; la PRK trabaja en la superficie tras retirar el epitelio. Después, ambas técnicas utilizan el láser excímer para remodelar la córnea. Según la Sociedad Francesa de Oftalmología (SFO), son los dos procedimientos de fotoablación más practicados en Francia.

Conviene recordar el principio común. En ambos casos se modifica la curvatura de la córnea, esa lente natural situada en la parte anterior del ojo. Al aplanarla o abombarla ligeramente, se corrige el defecto óptico. El paciente se vuelve así menos dependiente de sus gafas o de sus lentillas, dentro de los límites que define el examen.

Donde las técnicas divergen es en la manera de acceder al tejido que se va a tratar. El LASIK talla un colgajo que se levanta y luego se reposiciona. La PRK retira únicamente la capa de células superficiales, sin crear ninguna lámina. Existe una tercera vía, el SMILE, pero aquí nos centramos en el duelo entre PRK y LASIK.

¿Cabe concluir que una técnica supera a la otra? No, y ahí reside todo el interés de este artículo. Cada una tiene sus indicaciones, sus ventajas y sus limitaciones. La elección acertada no es universal: depende de su córnea, de su graduación y de su estilo de vida. Veámoslo en detalle.

Primer plano macro de un iris humano, que ilustra la precisión de la cirugía refractiva con láser

Tabla comparativa PRK vs LASIK

En cuanto a los resultados ópticos a medio plazo, la Alta Autoridad de Salud francesa (HAS) considera equivalentes ambas técnicas para las graduaciones adecuadas. Las diferencias se dan sobre todo en el postoperatorio: velocidad de recuperación, confort de los primeros días y perfil de riesgo. La tabla siguiente resume lo esencial.

CriterioPRKLASIK
PrincipioAblación del epitelio de superficie y, a continuación, láser excímerColgajo corneal levantado, láser excímer, colgajo reposicionado
Colgajo cornealNo se crea ningún colgajoLámina tallada con láser de femtosegundo
Espesor de córnea requeridoCompatible con córneas más finasRequiere reserva de espesor suficiente
Recuperación visualProgresiva, a lo largo de varios días o semanasRápida, a menudo en 24 a 48 horas
Confort postoperatorioMolestias los primeros días, lente de contacto terapéuticaMolestias por lo general leves y breves
Ojo secoMenor y más transitorioMás frecuente y a veces prolongado
Deportes de contacto / oficios expuestosAdecuada (sin colgajo que pueda desplazarse)Prudencia ante el riesgo de traumatismo ocular
Plazo hasta visión nítidaDe unos días a varias semanasA menudo al día siguiente

Esta tabla ofrece una visión de conjunto, pero no sustituye a una opinión médica. Dos personas con la misma miopía pueden ser candidatas a técnicas distintas. A continuación se detalla cada procedimiento para ayudarle a comprender qué, en su caso, pesará en la balanza.

El LASIK: recuperación rápida

El LASIK atrae ante todo por la rapidez de la recuperación. Muchos pacientes recuperan una visión funcional ya al día siguiente. Según la Sociedad Francesa de Oftalmología (SFO), es hoy una de las intervenciones de cirugía refractiva más realizadas, precisamente por ese confort postoperatorio. No obstante, la técnica sigue estando condicionada a un examen previo riguroso.

¿Cómo se desarrolla el LASIK?

La intervención comienza con la creación de un colgajo corneal mediante un láser de femtosegundo. Esta fina lámina se levanta con delicadeza. A continuación, el cirujano aplica el láser excímer sobre el estroma, la capa profunda de la córnea, para remodelarla. Por último, el colgajo se reposiciona: se adhiere de forma natural, sin puntos de sutura.

El procedimiento dura unos minutos por ojo y se realiza bajo anestesia local con colirio. Las molestias tras la intervención suelen ser leves y de corta duración. Puede aparecer una sensación de picor o lagrimeo durante algunas horas. Ya al día siguiente, la visión suele ser nítida, lo que explica el atractivo de esta técnica.

¿Cuáles son los puntos de atención?

El LASIK exige una reserva de espesor corneal suficiente, ya que el colgajo consume parte del tejido. Una córnea demasiado fina o una topografía irregular pueden contraindicar la técnica. En las semanas posteriores son posibles halos nocturnos transitorios o un ojo seco temporal. En ocasiones se plantea un retoque, algo que debe hablarse antes de la intervención.

La PRK: la solución para córneas finas

La PRK no crea ningún colgajo, lo que la convierte en una opción valiosa cuando la córnea es fina o la topografía está en el límite. Según la Alta Autoridad de Salud francesa (HAS), la ausencia de colgajo corneal constituye una ventaja en ciertas situaciones de riesgo. A cambio, los primeros días exigen más paciencia que con el LASIK.

Foróptero utilizado durante un examen de la vista antes de una cirugía refractiva

¿Cómo se desarrolla la PRK?

El cirujano retira primero el epitelio, la fina capa de células que recubre la córnea. A continuación aplica el láser excímer directamente en la superficie para corregir el defecto visual. No se talla ningún colgajo. Por último se coloca una lente de contacto terapéutica para proteger el ojo durante la reepitelización, es decir, el recrecimiento de las células retiradas.

Ese recrecimiento suele tardar unos días. Durante ese periodo el ojo puede estar sensible, lagrimear y permanecer fotosensible. La visión sigue borrosa al principio y luego se afina de forma progresiva a lo largo de varias semanas. La lente terapéutica se retira una vez reconstituido el epitelio, en una revisión. La recuperación es, por tanto, más lenta que tras un LASIK.

¿Cuándo se prefiere la PRK?

La PRK se elige a menudo cuando la córnea carece del espesor necesario para un LASIK. También interesa a las personas expuestas a traumatismos oculares: deportes de contacto, artes marciales, ciertos oficios sobre el terreno. Al no haber colgajo, no existe una lámina que un golpe pueda desplazar. Una topografía corneal en el límite también puede orientar hacia esta opción.

Espesor de la córnea: el criterio decisivo

El espesor de la córnea, medido mediante paquimetría, orienta con fuerza la elección. El LASIK consume tejido para su colgajo; la PRK preserva más. Según la Sociedad Francesa de Oftalmología (SFO), una córnea demasiado fina expone a un riesgo de debilitamiento estructural llamado ectasia, lo que hace de esta medición un paso ineludible antes de cualquier intervención.

En concreto, cuanto mayor es la corrección buscada, más tejido debe retirar el láser. Sobre una córnea ya fina, el LASIK correría el riesgo de dejar una reserva insuficiente. La PRK, que no añade la pérdida ligada al colgajo, se convierte entonces en una alternativa lógica. Es un razonamiento de ingeniería aplicado al tejido vivo de su ojo.

El queratocono ilustra bien la importancia de este criterio. Esta enfermedad deforma y adelgaza progresivamente la córnea. En su presencia, el LASIK está contraindicado, ya que agravaría la fragilidad. La PRK puede plantearse a veces bajo condiciones estrictas, pero únicamente tras una evaluación exhaustiva. Aquí ninguna regla general sustituye al análisis individual.

Ojo seco: ¿qué conviene saber?

El ojo seco transitorio es más frecuente tras un LASIK que tras una PRK. La razón es anatómica: el colgajo secciona parte de los nervios corneales que regulan la producción de lágrimas. Según el Inserm, estos nervios se regeneran con el paso de los meses, pero la molestia puede prolongarse más que tras una cirugía de superficie.

Este ojo seco se manifiesta con una sensación de arenilla, molestias o un lagrimeo paradójico. Suele ser temporal y mejora con lágrimas artificiales. La PRK, que no crea colgajo, preserva mejor la inervación de superficie. Allí la molestia es por lo general menor y más breve.

Este parámetro importa especialmente a algunas personas. Si ya padece ojo seco, si lleva lentillas con dificultad o si trabaja largas horas ante una pantalla, se hablará de ello durante la evaluación. No decide por sí solo la elección, pero pesa en la reflexión global.

Deporte y profesión: ¿un criterio de elección?

Sí, su estilo de vida entra en la ecuación. Para las personas expuestas a golpes, la ausencia de colgajo hace interesante la PRK. La Sociedad Francesa de Oftalmología (SFO) subraya que el colgajo del LASIK, aunque adherido, sigue siendo teóricamente movilizable por un traumatismo directo. Un boxeador y un empleado de oficina no responden, por tanto, forzosamente a la misma elección.

  • Deportes de contacto (boxeo, artes marciales, rugby): la PRK limita el riesgo ligado al colgajo.
  • Oficios sobre el terreno o expuestos a proyecciones: la ausencia de colgajo es una ventaja.
  • Necesidad de una recuperación muy rápida: el LASIK vuelve a llevar ventaja.
  • Trabajo intensivo ante pantalla: conviene plantearse la cuestión del ojo seco.

Estas referencias son solo orientativas. Un deportista aficionado sin riesgo de golpe frontal no queda forzosamente descartado del LASIK. A la inversa, un profesional que no pueda parar mucho tiempo deberá sopesar el plazo de recuperación más lento de la PRK. El coste de las distintas técnicas también puede entrar en juego, pero nunca debe primar sobre la seguridad.

Por qué la evaluación lo decide todo

La elección entre PRK y LASIK se decide tras la evaluación preoperatoria, no antes. La HAS recuerda que ninguna intervención de cirugía refractiva debe proponerse sin un examen completo del ojo. Topografía corneal, paquimetría, medición de la graduación y estado de la superficie ocular: todo ello condiciona la indicación y descarta las contraindicaciones.

El mensaje esencial a recordar:

La elección entre PRK y LASIK se decide tras la evaluación preoperatoria, nunca antes. No es una preferencia de partida, sino el resultado de un análisis de su ojo: espesor y forma de la córnea, graduación a corregir, estado de la superficie ocular y estilo de vida. Ninguna técnica es «superior» a la otra: es adecuada, o no, para su situación.

La evaluación permite también descartar ciertas situaciones. Un queratocono, una córnea demasiado fina, una topografía sospechosa o un ojo seco severo pueden modificar la indicación, e incluso contraindicar toda cirugía. Este tiempo de evaluación protege al paciente. Transforma una pregunta teórica, «¿PRK o LASIK?», en una respuesta personalizada y fundamentada en mediciones objetivas.

Las intervenciones con láser, tanto PRK como LASIK, se realizan en la Clinique Laser Victor Hugo, en París, en un entorno dedicado a la cirugía refractiva. Para comprender el desarrollo de los exámenes y prepararse con serenidad, nuestra página sobre la evaluación preoperatoria detalla cada etapa. Es el punto de partida ineludible de todo proyecto de corrección con láser.

Preguntas frecuentes

PRK o LASIK: ¿qué técnica es más eficaz?

Ninguna es universalmente superior. Para las graduaciones adecuadas, la Alta Autoridad de Salud francesa considera equivalentes los resultados ópticos a medio plazo. La diferencia radica sobre todo en la recuperación, más rápida con el LASIK, y en las indicaciones, ya que la PRK conviene mejor a las córneas finas. La elección depende de su ojo.

¿El LASIK o la PRK duele?

Ambas se realizan bajo anestesia local con colirio. Tras un LASIK, las molestias suelen ser leves y breves. Tras una PRK, son frecuentes una molestia, lagrimeo y sensibilidad a la luz los primeros días, mientras el epitelio vuelve a crecer bajo la lente terapéutica. Esas molestias se atenúan luego de forma progresiva.

¿Cuánto se tarda en recuperar la visión con cada técnica?

Tras un LASIK, la visión suele ser funcional ya al día siguiente. Tras una PRK, permanece borrosa unos días y luego se afina a lo largo de varias semanas. Esta diferencia de plazo es un criterio importante si debe retomar pronto una actividad. Su cirujano le indicará un calendario adaptado a su caso durante la evaluación.

¿Se puede hacer LASIK con una córnea fina?

No siempre. El LASIK exige una reserva de espesor suficiente, porque el colgajo consume tejido corneal. Sobre una córnea fina, suele preferirse la PRK, ya que preserva mejor la estructura. La paquimetría, medición del espesor realizada durante la evaluación preoperatoria, permite decidir entre ambas opciones con total seguridad.

¿Qué técnica elegir si se practican deportes de contacto?

La PRK se prefiere a menudo en personas expuestas a traumatismos oculares, como los deportes de contacto. Al no haber colgajo corneal, no existe una lámina que un golpe pueda desplazar. El LASIK sigue siendo posible en muchos casos, pero este parámetro se hablará con su cirujano durante la evaluación.

¿El ojo seco es más frecuente con el LASIK?

Sí, un ojo seco transitorio es más frecuente tras un LASIK, porque el colgajo secciona parte de los nervios corneales que regulan las lágrimas. Suele ser temporal y mejora con lágrimas artificiales. La PRK, sin colgajo, preserva mejor esa inervación, con una molestia por lo general menor y más breve.

¿Cómo se decide entre PRK y LASIK?

La elección se decide tras una evaluación preoperatoria completa, no antes. Se analizan en conjunto la topografía corneal, el espesor de la córnea, la graduación a corregir, el estado de la superficie ocular y el estilo de vida. Ninguna técnica se decide de antemano: la indicación se deriva de mediciones objetivas propias de su ojo y de su situación personal.


Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye a una consulta médica. Cada situación es particular: la elección de una técnica de cirugía refractiva se decide con su oftalmólogo, tras una evaluación preoperatoria adaptada a su ojo.

Redactado y revisado por el Dr. Moïse Tourabaly, oftalmólogo cirujano refractivo — antiguo jefe de clínica (Hospital Nacional Quinze-Vingts).

Última actualización: 6 July 2026

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