Halos luminosos alrededor de las luces: causas, urgencias y cuándo consultar
Un halo luminoso es un anillo o una aureola que se percibe alrededor de una fuente de luz (faros de coche, farolas, pantallas), sobre todo por la noche. Este fenómeno suele ser benigno, relacionado con la sequedad ocular o el uso de lentillas, pero también puede reflejar una catarata incipiente, un queratocono o, en un cuadro agudo con dolor y ojo rojo, una crisis de glaucoma por cierre angular: una urgencia oftalmológica. Comprender el origen de los halos permite saber si conviene consultar de urgencia o en una cita habitual.
COMPRENDER
¿Qué es un halo luminoso?
Un halo luminoso es un círculo difuso, una aureola o una corona que se percibe alrededor de un punto de luz. Aparece normalmente al anochecer o en la oscuridad, cuando la pupila se dilata para captar más luz: los faros de los coches, los semáforos, las farolas o las pantallas quedan entonces rodeados de un anillo borroso, a veces irisado.
El mecanismo es óptico. Normalmente, la luz atraviesa la córnea y luego el cristalino para concentrarse en un punto nítido sobre la retina. Cuando uno de estos medios transparentes se vuelve ligeramente irregular o turbio (superficie corneal inestable, cristalino opacificado, cicatriz posquirúrgica), la luz se dispersa en lugar de focalizarse, creando el anillo característico.
El tamaño de la pupila desempeña un papel clave: cuanto más ancha es, más rayos periféricos (donde las imperfecciones ópticas son más marcadas) entran en el ojo. Por eso los halos son casi siempre más nítidos de noche que de día.
Halos, fosfenos y moscas volantes: tres síntomas distintos
Estos tres fenómenos se confunden a menudo, pero sus causas son diferentes:
- Halo luminoso: anillo o aureola que rodea una fuente de luz real. Origen corneal, cristaliniano o pupilar.
- Fosfenos: destellos o flashes luminosos, a menudo percibidos de lado, sin fuente de luz externa. Se relacionan con una tracción vítreo-retiniana o con una estimulación mecánica de la retina.
- Moscas volantes (cuerpos flotantes): filamentos, puntos o telas de araña que siguen el movimiento de la mirada. De origen vítreo en la práctica totalidad de los casos.
CAUSAS BENIGNAS
Causas benignas y frecuentes de los halos luminosos
La mayoría de los halos nocturnos tienen una explicación sencilla y reversible. Estas son, por orden de frecuencia:
Sequedad ocular
La película lagrimal forma la primera superficie óptica del ojo. Cuando es inestable o insuficiente (sequedad ocular funcional, exposición prolongada a las pantallas, aire acondicionado, uso de lentillas), la superficie corneal se vuelve irregular y dispersa la luz. Los halos relacionados con la sequedad son característicos: fluctúan en pocos segundos y se atenúan claramente tras un parpadeo o la instilación de lágrimas artificiales.
Pupila grande nocturna
En la oscuridad, la pupila se dilata para captar más luz. Deja entonces entrar los rayos por la periferia de la córnea y del cristalino, donde las aberraciones ópticas naturales son mayores. Las personas que tienen de forma natural pupilas grandes en condiciones escotópicas perciben más halos por la noche, sin que ello refleje una enfermedad. Es también la razón por la que la medición del diámetro pupilar forma parte del estudio preoperatorio antes de cualquier cirugía refractiva.
Uso de lentes de contacto
Unas lentillas mal adaptadas, sucias o resecas al final del día enturbian la superficie óptica y generan halos. Una lentilla descentrada o con una zona óptica demasiado pequeña acentúa el fenómeno. Un control de la adaptación por parte del oftalmólogo permite normalmente corregir la molestia cambiando el tipo o el material de la lentilla.
Hipermetropía y astigmatismo no corregidos
Un defecto refractivo infracorregido o no corregido (sobre todo en condiciones de baja luminosidad, donde la dilatación pupilar dificulta el enfoque) puede manifestarse con halos difusos alrededor de las fuentes de luz. En este caso, basta con un control de la refracción y la adaptación de una corrección óptica adecuada.
CAUSAS A EXPLORAR

Causas que justifican una consulta oftalmológica
Catarata incipiente
La opacificación progresiva del cristalino (la catarata) dispersa la luz en lugar de focalizarla, provocando halos, un deslumbramiento marcado ante los faros y una sensación de niebla, sobre todo por la noche. Estos halos relacionados con la catarata se instauran lentamente, a lo largo de meses o años, y se acompañan de otros signos: disminución de la agudeza visual de lejos, mayor necesidad de luz para leer, colores que parecen apagados o amarillentos. Si reconoce este cuadro, la página sobre los síntomas de la catarata detalla las señales de alerta.
Queratocono
El queratocono es una deformación progresiva de la córnea, que adopta una forma cónica en lugar de esférica. Esta irregularidad de la superficie corneal genera halos, una visión doble (diplopía monocular) y una borrosidad fluctuante, sobre todo de noche. Afecta preferentemente a los adultos jóvenes. El diagnóstico se basa en la topografía corneal.
Edema corneal
Una hinchazón de las capas de la córnea (edema corneal) altera su transparencia y crea halos importantes, a menudo más marcados por la mañana (la córnea se deshidrata menos durante la noche). Puede aparecer en varios contextos: uso prolongado de lentillas, distrofia corneal, complicación posoperatoria o hipertonía ocular.
Hipertensión ocular crónica y glaucoma
Un glaucoma crónico de ángulo abierto puede acompañarse de halos, sobre todo cuando la presión intraocular es elevada y provoca un ligero edema corneal. Estos halos crónicos, poco llamativos, se integran en un cuadro más amplio: presión ocular elevada, excavación papilar, afectación del campo visual. La distinción con la crisis aguda (véase el recuadro más abajo) es fundamental.
Urgencia: crisis de glaucoma agudo por cierre angular
La asociación de halos luminosos bruscos + dolor ocular intenso + ojo rojo + disminución de la visión + náuseas o vómitos constituye una urgencia oftalmológica absoluta. Este cuadro sugiere una crisis de glaucoma agudo por cierre angular: la presión intraocular sube bruscamente (a veces por encima de 50 mmHg), comprimiendo el nervio óptico.
Qué hacer: llame al 112 (urgencias) o acuda de inmediato a un servicio de urgencias oftalmológicas. Cada hora cuenta para preservar el nervio óptico. No espere hasta el día siguiente.
CIRUGÍA REFRACTIVA
Halos tras una cirugía refractiva: ¿es normal?
Sí, y es una situación esperable y documentada. Tras un LASIK o una PRK, los halos y una sensibilidad al deslumbramiento son frecuentes durante las primeras semanas. Se explican por la cicatrización de la córnea y por la transición entre la zona tratada y la córnea periférica no tratada, más visible cuando la pupila se dilata por la noche.
En la gran mayoría de los casos, estos halos disminuyen progresivamente a lo largo de varias semanas o meses, con la cicatrización corneal y la neuroadaptación visual. No siempre desaparecen por completo, pero su intensidad se atenúa claramente. La sequedad posoperatoria, transitoria, contribuye a ellos y se trata con lágrimas artificiales frecuentes.
Un estudio preoperatorio cuidadoso reduce este riesgo: medición del diámetro pupilar con baja luminosidad, análisis de la topografía corneal, centrado de la zona de tratamiento. Unos halos que persisten o se agravan varios meses después de la intervención justifican un control para buscar su causa precisa: edema, regresión refractiva, sequedad persistente.
A tener en cuenta sobre los halos tras el LASIK
Los halos nocturnos tras una cirugía refractiva son transitorios en la gran mayoría de los casos. La medición de la pupila en condiciones escotópicas antes de la operación permite personalizar la zona de tratamiento y reducir su intensidad. Si está considerando una cirugía refractiva, el estudio preoperatorio incluye sistemáticamente esta medición.
EXAMEN
¿Cómo se estudian los halos luminosos?
Ante unos halos, el oftalmólogo trata primero de precisar el contexto clínico: desde cuándo, en uno o en ambos ojos, con o sin dolor, asociados o no a otros signos visuales. Esta anamnesis ya orienta el diagnóstico. El examen continúa con varias etapas complementarias:
- Medición de la agudeza visual y de la refracción, para detectar una disminución de la visión o un defecto infracorregido.
- Examen con lámpara de hendidura: análisis de la córnea (superficie, transparencia, regularidad), de la película lagrimal y del cristalino (inicio de catarata).
- Medición de la presión intraocular (tonometría), indispensable ante unos halos asociados a dolor o a un ojo rojo.
- Estudio de la película lagrimal (test de Schirmer, BUT lagrimal) en busca de una sequedad.
- Examen del fondo de ojo tras dilatación, si se sospecha un glaucoma o una patología retiniana.
- Topografía corneal, en particular para detectar un queratocono o analizar una córnea operada.
Según el contexto, una medición del diámetro pupilar en condiciones escotópicas, una paquimetría corneal o un examen de los ángulos iridocorneales (gonioscopia) pueden completar el estudio. El objetivo es identificar la causa precisa para proponer el tratamiento adecuado: tratamiento de la sequedad, adaptación óptica u orientación hacia una cirugía (catarata, tratamiento del queratocono).
CUÁNDO CONSULTAR

¿Cuándo consultar y con qué grado de urgencia?
La respuesta depende ante todo de los síntomas asociados:
Urgencia inmediata (llamar al 112 o acudir a urgencias)
- Halos aparecidos bruscamente en un ojo, en unas horas
- Dolor ocular intenso, que irradia hacia la frente o la sien
- Ojo rojo y duro, visión borrosa o muy disminuida
- Náuseas o vómitos asociados
- Halos asociados a una lluvia de puntos negros que se desplazan o a destellos luminosos (fosfenos) recientes y repentinos
Consulta programada en 2 a 4 semanas
- Halos nocturnos estables, bilaterales, sin dolor, aparecidos progresivamente
- Halos fluctuantes, atenuados por el parpadeo o las lágrimas artificiales (sequedad probable)
- Halos aparecidos tras el inicio del uso de lentillas
- Halos posoperatorios (LASIK, PRK) presentes desde hace más de 3 meses sin mejoría
- Halos asociados a una disminución progresiva de la visión nocturna (posible catarata incipiente)
FAQ
Preguntas frecuentes sobre los halos luminosos
¿Los halos luminosos son siempre graves?
No. La mayoría de las veces, los halos son benignos: sequedad ocular, pupila grande por la noche, lentillas gastadas o hipermetropía no corregida. Se vuelven preocupantes cuando aparecen bruscamente en un ojo, se acompañan de dolor, de un ojo rojo o de una disminución rápida de la visión. En este último caso, consulte de urgencia.
¿Por qué veo halos alrededor de los faros por la noche?
De noche, la pupila se dilata para captar más luz. Deja entonces entrar los rayos por la periferia del ojo, donde las imperfecciones ópticas naturales son mayores. Una sequedad ocular, una pupila grande o una catarata incipiente acentúan este fenómeno. Un examen oftalmológico permite identificar la causa y proponer un tratamiento adecuado.
¿Desaparecen los halos tras un LASIK o una PRK?
Los halos nocturnos son frecuentes durante las primeras semanas tras un LASIK o una PRK. Disminuyen progresivamente a lo largo de varias semanas o meses, con la cicatrización corneal y la neuroadaptación. No siempre desaparecen por completo, pero su intensidad se atenúa en la mayoría de los pacientes. Unos halos que persisten o se agravan más allá de 3 meses deben ser objeto de un control.
Halo, fosfeno o mosca volante: ¿qué diferencia hay?
El halo es un anillo que se percibe alrededor de una fuente de luz real. El fosfeno es un destello o flash luminoso, a menudo lateral, sin fuente externa. La mosca volante es un filamento o punto móvil que sigue la mirada. Estos síntomas tienen mecanismos diferentes: un examen permite distinguirlos y buscar su causa.
¿Pueden los halos deberse a un glaucoma?
Sí, en dos contextos muy diferentes. El glaucoma crónico de ángulo abierto puede provocar halos discretos relacionados con una presión elevada y un ligero edema corneal. La crisis de glaucoma agudo, en cambio, provoca halos bruscos e intensos, asociados a un dolor fuerte, a un ojo rojo y duro, y a una disminución rápida de la visión: es una urgencia absoluta que exige llamar al 112 o acudir de inmediato a urgencias.
Sequedad ocular y halos: ¿qué relación hay?
La sequedad ocular es una de las causas más frecuentes de halos nocturnos. Una película lagrimal inestable vuelve irregular la superficie corneal y dispersa la luz. El signo característico: los halos fluctúan y se atenúan inmediatamente tras un parpadeo o la instilación de lágrimas artificiales. Un tratamiento de la sequedad suele bastar para hacerlos remitir.
¿Puede un halo luminoso deberse a un queratocono?
Sí. El queratocono deforma la córnea y crea irregularidades de la superficie que dispersan la luz en múltiples direcciones, provocando halos, una visión doble (diplopía monocular) y una borrosidad fluctuante, a menudo más marcados por la noche. El diagnóstico se basa en la topografía corneal. Si tiene menos de 35 años y percibe halos que aumentan progresivamente, conviene una consulta para descartar este diagnóstico.
Fuentes
- Sociedad Francesa de Oftalmología (SFO): semiología de los trastornos visuales: halos, deslumbramiento, catarata, cirugía refractiva y urgencias oftalmológicas.
- Colegio de Oftalmólogos Universitarios de Francia (COUF): cristalino y catarata, superficie ocular y película lagrimal, glaucoma, urgencias oftalmológicas.
- Alta Autoridad de Salud (HAS): recomendaciones sobre la cirugía refractiva de la córnea y sobre el tratamiento del glaucoma agudo por cierre angular.
- Ameli.fr (Seguridad Social francesa): fichas para pacientes: sequedad ocular, síntomas de alerta en oftalmología, qué hacer ante una urgencia ocular.
Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye a una consulta médica. Solo un examen oftalmológico permite determinar la causa de sus halos luminosos, establecer un diagnóstico personalizado y orientarle hacia el tratamiento adecuado.
¿Halos que le molestan o le preocupan?
El Dr. Moïse Tourabaly, antiguo jefe de clínica de los Quinze-Vingts, realiza un estudio completo de su visión, mide la presión ocular y analiza la córnea y el cristalino para identificar la causa de sus halos luminosos y proponerle el tratamiento adecuado.
Artículos relacionados
Redactado y revisado por el Dr. Moïse Tourabaly, oftalmólogo cirujano refractivo — antiguo jefe de clínica (Hospital Nacional Quinze-Vingts).
Última actualización: 27 July 2026

