Las preguntas clave que hacer a su cirujano antes de una operación de los ojos

Hacer preguntas no es una falta de confianza: es un derecho y la señal de un paciente bien preparado. Antes de un LASIK, una PRK, un SMILE o una operación de cataratas, la consulta es un diálogo. Un cirujano fiable le responde con claridad, sin presiones, y le deja marchar con sus respuestas en mente. Esta guía le ofrece las familias de preguntas que conviene preparar y, sobre todo, la buena respuesta que cabe esperar de cada una, desde el estudio preoperatorio hasta el seguimiento.

COMPRENDER

Una cirugía de los ojos, sea refractiva (LASIK, PRK, SMILE) o destinada a tratar una catarata, se decide entre dos. El cirujano aporta su experiencia, su examen y sus datos. Usted aporta sus expectativas, su estilo de vida, sus temores. El papel de la consulta es hacer que confluyan esas dos vertientes para llegar a una decisión que sea verdaderamente suya.

Muchos pacientes dudan en preguntar al médico, por temor a parecer desconfiados o a «hacerle perder el tiempo». Es justo lo contrario. En consulta, las preguntas más útiles suelen ser las que el paciente no se atreve a formular. Un cirujano cómodo con su práctica acoge esas preguntas con agrado: demuestran que usted se implica de forma reflexiva.

Esta guía no es una lista para recitar mecánicamente. Véala como un guion. Anote las preguntas que le resulten pertinentes, llévelas en papel o en el móvil, y no dude en pedir que le expliquen de nuevo un punto que haya quedado confuso. Para cada familia precisamos por qué importa la pregunta y qué respuesta refleja una atención seria.

ELEGIBILIDAD

¿Soy buen candidato y qué técnica conviene a mi ojo?

Es la primera pregunta, y la más importante. No todas las técnicas convienen a todos los ojos. La elección entre LASIK, PRK y SMILE depende de su córnea, de su graduación, de la estabilidad de su vista y de su estilo de vida. El buen enfoque parte de su ojo para llegar a la técnica, nunca al revés.

Desconfíe de un centro que parezca «empujar» una única técnica sea cual sea la situación. Una consulta que solo ofrece un tipo de operación tenderá a encajar en ella todos los perfiles. La verdadera señal de calidad es un médico que domina varios enfoques y que le explica por qué uno se adapta mejor a usted que otro.

Lo que puede preguntar

  • «¿Con qué criterios precisos soy, o no soy, candidato?»
  • «¿Cuál es el grosor y la regularidad de mi córnea?»
  • «¿Mi graduación es estable desde hace suficiente tiempo?»
  • «Si no soy elegible para el láser, ¿qué alternativas tengo?»

Una respuesta tranquilizadora se apoya en mediciones concretas obtenidas en su estudio: topografía de la córnea, grosor, grado de miopía o de astigmatismo, estado de la película lagrimal. El cirujano debe poder decirle, con ejemplos, por qué tal técnica está indicada en su caso. Para preparar este punto, el cuestionario ¿soy elegible para el LASIK? le ayuda a perfilar su situación incluso antes de la consulta.

Si su córnea es demasiado fina o su graduación demasiado alta, el láser no siempre es la buena opción. Puede entonces plantearse una lente fáquica (ICL). Un cirujano honesto le dirá cuándo una técnica alcanza sus límites en lugar de forzar una indicación.

CONTINUIDAD

¿Quién realiza mi estudio y quién va a operarme realmente?

Esta pregunta suele olvidarse, cuando lo cambia todo. En algunos grandes centros, la persona que realiza su estudio no es la que opera, y el seguimiento puede confiarse a un tercer profesional. Nada ilegal, pero la información se diluye de un eslabón a otro. La continuidad asistencial es una ventaja concreta para usted.

Con un cirujano que ejerce por cuenta propia, un mismo médico le examina, plantea la indicación, realiza la intervención y asegura el seguimiento. Esto significa que conoce su ojo en detalle el día de la operación, y que, si surge una duda después, se dirige a la persona que le operó, no a un servicio. Ese hilo continuo reduce las pérdidas de información y refuerza la relación de confianza.

Lo que puede preguntar

  • «¿Es usted quien va a operarme, u otro profesional?»
  • «¿Quién se encargará de mis consultas de seguimiento tras la intervención?»
  • «Si tengo una duda o una preocupación después de la operación, ¿a quién me dirijo?»

Una respuesta clara le indica el nombre del cirujano que opera y la organización del seguimiento. No se trata de menospreciar a los grandes centros, que prestan un servicio inmenso. Se trata de saber quién hace qué, para usted, con el fin de decidir con conocimiento de causa. Tiene derecho a conocer la identidad de la persona que sostendrá los instrumentos.

EN LA PRÁCTICA

¿Dónde tiene lugar la intervención y con qué material?

El lugar de la intervención y el equipamiento utilizado forman parte de su información. Una cirugía de los ojos se realiza en un entorno dedicado, con dispositivos recientes y controlados con regularidad. Saber dónde y con qué se le va a operar es legítimo, y un médico transparente se lo dice sin rodeos.

En la práctica del Dr Tourabaly, los roles están claramente separados según el tipo de acto. Los estudios preoperatorios y las consultas de seguimiento se realizan en la consulta, en Cachan y en París 13. La cirugía refractiva con láser (LASIK, PRK, SMILE) se lleva a cabo en la Clínica Laser Victor Hugo, equipada para este tipo de intervención. La cirugía de cataratas, las lentes y la ICL tienen lugar en la Clínica Sainte-Geneviève, en París 14.

Lo que puede preguntar

  • «¿En qué centro tendrá lugar mi intervención?»
  • «¿Qué tipo de láser o de material se utilizará en mi caso?»
  • «¿Dónde se realizan el estudio y las revisiones de control?»

Una buena respuesta nombra con precisión el centro y el equipamiento, y le explica por qué esa dotación técnica conviene a su intervención. Nunca debería descubrir el lugar de la operación en el último momento. Esta información figura también en la hoja de preparación que se entrega durante el estudio preoperatorio.

SEGURIDAD

¿Cuáles son los riesgos y cómo se gestionan?

Toda cirugía conlleva riesgos, incluidas las intervenciones oculares bien dominadas. Un cirujano fiable los enuncia de forma espontánea, sin que usted tenga que insistir. Es incluso uno de los mejores indicadores de seriedad: quien minimiza o despacha la cuestión con un gesto debería ponerle en alerta.

Las posibles complicaciones varían según la técnica. La cirugía refractiva puede acompañarse de sequedad ocular transitoria, deslumbramientos nocturnos o, más raramente, de la necesidad de un retoque. La cirugía de cataratas, muy habitual, también conlleva sus propios riesgos que el cirujano debe detallar. Lo esencial no es que no exista ningún riesgo, sino que esos riesgos sean conocidos, explicados y atendidos si aparecen.

Lo que puede preguntar

  • «¿Cuáles son los riesgos y efectos secundarios más frecuentes en mi caso?»
  • «¿Qué ocurre si el resultado no es el esperado?»
  • «¿Es posible un retoque o una segunda intervención, y en qué condiciones?»
  • «¿Cómo gestiona una complicación si aparece?»

La respuesta esperada es equilibrada: ni catastrofismo ni promesa de perfección. El cirujano le explica la probabilidad de los principales riesgos, las señales que debe vigilar y, sobre todo, lo que hará si surge un imprevisto. Un plan claro ante una complicación es más tranquilizador que un discurso que pretende que nunca la habrá.

MATERIAL

¿Qué lente o qué láser, y qué alternativas?

La elección del dispositivo es central, en particular para la catarata. La lente colocada durante la operación permanece en su ojo de por vida: conviene entender cuál y por qué. Del mismo modo, en cirugía refractiva, el tipo de láser y el perfil de ablación se adaptan a su graduación. Le interesa comprender las opciones.

Para la catarata existen varias familias de lentes: monofocal, multifocal, EDOF, con o sin corrección del astigmatismo. Cada una tiene sus ventajas y sus limitaciones según su vida diaria, su necesidad de lectura, de conducción nocturna o de trabajo con pantallas. La página dedicada a las lentes monofocal, multifocal y EDOF detalla estas diferencias.

Lo que puede preguntar

  • «¿Qué lente me recomienda, y por qué esa?»
  • «¿Cuáles son las ventajas y las limitaciones de esta elección frente a las demás?»
  • «Si no soy elegible para la opción ideal, ¿cuál es la alternativa de repuesto?»

Una respuesta sólida relaciona la elección del material con sus necesidades reales, no con una preferencia comercial. El cirujano debe poder justificar su consejo en función de su visión diaria y hablar abiertamente de las alternativas. Si una opción más cara no aporta beneficio en su caso, debe decírselo.

PRESUPUESTO

¿Cuánto cuesta y qué está cubierto?

El coste forma parte de la decisión, y no hay nada incómodo en hablar de ello. Un médico transparente le entrega un presupuesto detallado, por escrito, que distingue lo que corresponde a la sanidad pública, a su seguro médico privado y a sus posibles honorarios. Debe marcharse sabiendo con precisión lo que va a pagar.

Las situaciones difieren según el acto. La cirugía refractiva con fines de confort no suele estar cubierta por la sanidad pública. La cirugía de cataratas, en cambio, está cubierta para el acto de base, pero ciertas lentes u opciones pueden dejar un importe a su cargo. La página sobre el importe a cargo del paciente en la cirugía de cataratas explica estas diferencias en detalle.

Lo que puede preguntar

  • «¿Puede entregarme un presupuesto escrito y detallado?»
  • «¿Qué está cubierto y qué quedará a mi cargo?»
  • «¿Hay honorarios, y de qué importe?»

La buena respuesta es un presupuesto claro, sin zonas oscuras, que pueda llevarse y releer con calma en casa. Un importe anunciado de palabra y redondeado, sin documento, o una tarifa que «solo vale si firma hoy», debe hacerle reflexionar. El precio nunca debería ser una herramienta de presión.

DESPUÉS

¿Qué postoperatorio, qué baja laboral, qué seguimiento?

La operación no es más que una etapa: la recuperación y el seguimiento forman parte de ella por igual. Antes de decidirse, debe saber cómo son los días posteriores, cuánto tiempo prever antes de retomar el trabajo y con qué calendario se desarrollan las revisiones. Estas respuestas le permiten organizar su vida en torno a la intervención.

El postoperatorio varía de una técnica a otra. La recuperación visual suele ser rápida tras un LASIK, algo más progresiva tras una PRK. La catarata requiere unos días de colirios y de precauciones. En todos los casos se prevé un calendario de revisiones de control para verificar que la cicatrización y el resultado se ajustan a lo esperado.

Lo que puede preguntar

  • «¿Qué debo esperar los primeros días y las primeras semanas?»
  • «¿Cuánto tiempo antes de retomar el trabajo, la conducción, el deporte?»
  • «¿Cuál es el calendario de las consultas de seguimiento?»
  • «¿Qué señales deben hacer que le contacte con urgencia?»

Una respuesta tranquilizadora detalla un recorrido postoperatorio concreto: los colirios que instilar, los gestos que evitar, los plazos realistas de reincorporación y un calendario de controles. El cirujano también debe indicarle las señales de alarma que justifican contactar con él sin demora. Un seguimiento organizado es la prolongación natural de una atención seria.

RESUMEN

La tabla de preguntas para llevar a la consulta

Para ayudarle a preparar su cita, aquí tiene una síntesis de las siete familias de preguntas. De cada una, la razón para plantearla y el tipo de respuesta que refleja una atención de calidad. Anote las que más le importen.

La preguntaPor qué plantearlaLa buena respuesta esperada
¿Soy buen candidato, y para qué técnica?No todas las técnicas convienen a todos los ojosUna elección argumentada a partir de sus mediciones, no una técnica impuesta
¿Quién me opera y quién me sigue?La continuidad asistencial reduce las pérdidas de informaciónEl nombre del cirujano que opera y una organización del seguimiento clara
¿Dónde y con qué material?El lugar y el equipamiento forman parte de su informaciónUn centro y un dispositivo nombrados y justificados
¿Qué riesgos, y cómo se gestionan?Toda cirugía conlleva riesgosRiesgos enunciados de forma espontánea, con un plan ante un imprevisto
¿Qué lente o láser, qué alternativas?El dispositivo influye de forma duradera en el resultadoUna elección ligada a sus necesidades, con alternativas discutidas abiertamente
¿Cuánto cuesta, y qué está cubierto?El coste forma parte de la decisiónUn presupuesto escrito y detallado, sin presión al pago
¿Qué postoperatorio y qué seguimiento?La recuperación forma parte del recorridoUn calendario de controles y señales de alarma precisas

VIGILANCIA

¿Qué señales de alarma deben hacerle dudar?

La mayoría de los cirujanos ejercen con rigor y transparencia. Pero algunas señales merecen toda su atención. No prueban por sí solas un problema; sin embargo, acumuladas, justifican tomar distancia, o incluso pedir una segunda opinión antes de comprometerse.

  • La promesa de un resultado perfecto. Nadie puede garantizar una visión perfecta ni una ausencia total de riesgo. Un discurso demasiado bonito debe volverle prudente.
  • La presión para firmar el mismo día. Una decisión quirúrgica merece reflexión. Una oferta «válida solo hoy» pertenece al comercio, no a la medicina.
  • Un presupuesto impreciso o solo verbal. Sin un documento escrito y detallado, no puede comparar ni comprender lo que paga.
  • La negativa a responder a sus preguntas. Un médico molesto por sus preguntas, o que las esquiva, no le pone en buenas condiciones.
  • La ausencia de un examen serio. Una indicación planteada sin un estudio a fondo no es fiable.

A la inversa, una buena señal es sencilla: sale de la consulta habiendo comprendido lo que le proponen, por qué, a qué precio y con qué seguimiento. Se siente libre de reflexionar, de comparar, de pedir un plazo. La confianza no se impone, se construye en la claridad.

Fuentes

  • Haute Autorité de Santé (HAS) — Información al paciente y consentimiento informado antes de un acto quirúrgico.
  • Société Française d’Ophtalmologie (SFO) — Recomendaciones e información a los pacientes en cirugía refractiva y de cataratas.
  • Conseil National de l’Ordre des Médecins — Deber de información al paciente (Código de deontología médica).

Preguntas frecuentes

¿Es molesto hacer muchas preguntas a mi cirujano?

No, al contrario. Hacer preguntas forma parte de su derecho a la información, un principio recordado por las autoridades sanitarias y los colegios de médicos. Un cirujano serio acoge sus preguntas con agrado. Demuestran que usted se implica de forma reflexiva en su decisión.

¿Tengo derecho a pedir un plazo de reflexión antes de decidirme?

Sí, en absoluto. Una cirugía de los ojos es una decisión que le pertenece y que merece reflexión. Puede llevarse su presupuesto, comparar, hablarlo con sus allegados o pedir una segunda opinión. Una presión para firmar el mismo día no tiene cabida en un proceso médico serio.

¿Por qué es importante saber quién va a operarme realmente?

Porque la continuidad asistencial es una ventaja. Con un cirujano que ejerce por cuenta propia, quien realiza su estudio es quien le opera y quien le hace el seguimiento. Conoce su ojo en detalle, lo que reduce las pérdidas de información entre profesionales y facilita el seguimiento tras la operación.

¿Un buen cirujano debe hablarme de los riesgos por sí mismo?

Sí. Enunciar de forma espontánea los riesgos es uno de los mejores indicadores de seriedad. Toda cirugía los conlleva, incluso bien dominada. Un médico fiable le explica las posibles complicaciones, las señales que vigilar y, sobre todo, cómo las atiende si aparecen.

¿Dónde se realizan las operaciones del Dr Tourabaly?

La cirugía refractiva con láser (LASIK, PRK, SMILE) tiene lugar en la Clínica Laser Victor Hugo. La cirugía de cataratas, las lentes y la ICL se realizan en la Clínica Sainte-Geneviève, en París 14. Los estudios preoperatorios y las consultas de seguimiento tienen lugar en la consulta, en Cachan y en París 13.

¿Cómo saber qué estará cubierto y qué quedará a mi cargo?

Pida un presupuesto escrito y detallado. Distingue la parte cubierta por la sanidad pública, la de su seguro privado y los posibles honorarios. La cirugía refractiva de confort no suele estar cubierta, mientras que la catarata sí lo está para el acto de base, con un posible importe a su cargo según la lente.

¿Qué señales deben hacerme dudar antes de comprometerme?

Una promesa de resultado perfecto, una presión para firmar el mismo día, un presupuesto impreciso o solo verbal, la negativa a responder a sus preguntas, o una indicación planteada sin un estudio serio. Ninguna de estas señales es banal. Acumuladas, justifican tomar distancia y pedir una segunda opinión.

Redactado y revisado por el Dr. Moïse Tourabaly, oftalmólogo cirujano refractivo — antiguo jefe de clínica (Hospital Nacional Quinze-Vingts).

Última actualización: 14 July 2026

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