Sequedad ocular después de un LASIK: ¿es normal y cuánto tiempo dura?

Sentir sequedad ocular después de un LASIK es uno de los efectos más frecuentes de esta intervención. Picor, sensación de arenilla, visión que fluctúa al final del día: estos síntomas suelen inquietar, cuando en realidad lo más habitual es que sean transitorios y esperables. Comprender por qué aparecen, cuánto tiempo duran y cómo aliviarlos ayuda a sobrellevar con tranquilidad las primeras semanas. Aquí tienes las claves esenciales.
Respuesta directa: frecuente y casi siempre transitoria
Para recordar. La sequedad ocular después de un LASIK es muy frecuente: la mayoría de los pacientes notan al menos una molestia leve durante las primeras semanas. Se explica principalmente por la sección temporal de pequeños nervios de la córnea al crear el colgajo, lo que altera el reflejo de producción de lágrimas. En la gran mayoría de los casos, esta sequedad disminuye progresivamente a medida que los nervios se regeneran, por lo general en unas semanas a unos meses, a veces hasta aproximadamente un año. Las lágrimas artificiales y un seguimiento adecuado permiten aliviar los síntomas durante este periodo. Una sequedad preexistente, detectada durante el examen, puede prolongar la molestia y justifica una preparación específica.
¿Por qué el LASIK provoca sequedad?
La córnea es una de las zonas más ricamente inervadas del cuerpo. Estos nervios desempeñan un papel clave: detectan la sequedad y desencadenan la producción de lágrimas. Durante un LASIK, el corte del colgajo secciona temporalmente una parte de estas fibras nerviosas. El reflejo lagrimal queda entonces menos reactivo durante algunas semanas, lo que favorece la sensación de ojo seco. Es un mecanismo bien descrito y reversible: los nervios se regeneran progresivamente y la sensibilidad de la córnea vuelve con el tiempo, acompañada de una mejoría de los síntomas.
La técnica también influye. Una cirugía de superficie (como la PRK) y una cirugía con colgajo (LASIK) no solicitan los nervios corneales de la misma manera; el SMILE, mediante microincisión, también altera menos la superficie. Es una de las razones por las que la elección de la técnica se valora caso por caso, en función de tu córnea y de tu perfil.
¿Cuánto tiempo dura?

La duración varía de una persona a otra. En la mayoría de los pacientes, la molestia es máxima durante las primeras semanas y luego disminuye claramente a lo largo de los tres a seis meses siguientes, a medida que los nervios corneales se recuperan. La evolución habitual puede resumirse así:
- Las primeras semanas: la molestia suele ser la más perceptible; es la fase en la que las lágrimas artificiales resultan más útiles.
- Los primeros meses: la sequedad disminuye a medida que la superficie corneal se recupera.
- A veces hasta aproximadamente un año: en algunas personas, una sequedad residual leve puede persistir más tiempo antes de atenuarse.
Los síntomas y los signos clínicos suelen volver a valores cercanos a la normalidad durante el primer año. Una minoría de personas conserva una sequedad más duradera, en particular quienes ya presentaban un terreno seco antes de la intervención. Es una de las razones por las que el examen preoperatorio evalúa sistemáticamente la calidad de la película lagrimal.
¿Quién tiene más riesgo de sequedad?
Algunos perfiles están más expuestos a una sequedad más marcada o más prolongada. Identificarlos antes de la intervención es precisamente uno de los objetivos del examen preoperatorio. Los principales factores son:
- una sequedad ocular preexistente, incluso discreta, antes de la cirugía;
- un uso de lentes de contacto antiguo o intensivo, que haya podido debilitar la superficie ocular;
- un terreno particular: ciertas enfermedades generales, ciertos tratamientos, la menopausia, o un entorno muy seco (aire acondicionado, pantallas, aire caliente);
- una disfunción de las glándulas de los párpados (glándulas de Meibomio), que altera la calidad de la película lagrimal.
Tener uno de estos factores no significa que haya que renunciar a la cirugía. Significa que se tiene en cuenta: se evalúa la superficie ocular, se trata una sequedad preexistente antes de operar y, a veces, se adapta la técnica. Ese es todo el interés de un examen completo previo.
¿Cómo prevenir y aliviar la sequedad?
El manejo comienza antes de la intervención y continúa después. El objetivo es doble: preparar una superficie ocular sana y luego acompañar la cicatrización. Las medidas más útiles son:
- Antes de la cirugía: detectar y tratar una sequedad o una inflamación de los párpados, optimizar la superficie ocular, hacer una pausa en el uso de lentes según las indicaciones.
- Las lágrimas artificiales: son la base del confort tras la intervención. A menudo se prefieren las fórmulas sin conservantes, que deben usarse con regularidad según la prescripción, sin esperar a que aparezca la molestia.
- La higiene de los párpados: compresas tibias y limpieza suave cuando las glándulas de los párpados están implicadas, para mejorar la calidad de las lágrimas.
- Los gestos sencillos: hacer pausas frente a las pantallas, recordar parpadear, limitar el aire acondicionado directo e hidratarse bien.
- El seguimiento: las citas de control permiten ajustar el tratamiento y comprobar que la córnea se recupera bien.
En los casos en que la sequedad es más marcada, existen otras opciones (colirios antiinflamatorios bajo prescripción, tapones lagrimales, por ejemplo). Nunca deben iniciarse por cuenta propia: se deciden en consulta, tras evaluar tu superficie ocular. A tener en cuenta: las técnicas que preservan más la superficie corneal, como el SMILE o la PRK, suelen asociarse a una sequedad postoperatoria menos marcada que el LASIK, un elemento que se considera al elegir la técnica.
¿Cuándo hay que consultar?
Una molestia leve y decreciente en las semanas siguientes a la intervención forma parte del proceso esperable. En cambio, ciertos signos justifican retomar el contacto sin esperar a tu próxima cita:
- una sequedad que no mejora, o que empeora en lugar de disminuir;
- un dolor importante, un enrojecimiento marcado o una sensibilidad inusual a la luz;
- una pérdida de visión que se instala en lugar de evolucionar favorablemente.
Más vale una llamada de más que una molestia que se instala. La reevaluación permite adaptar el tratamiento, y suele ser sencillo de corregir cuando se aborda pronto.
FAQ
Preguntas frecuentes
¿La sequedad después de un LASIK es definitiva?
Lo más habitual es que no. Está relacionada con la regeneración de los nervios corneales y se atenúa progresivamente en unas semanas a unos meses, a veces hasta aproximadamente un año. Una sequedad duradera es más rara y afecta sobre todo a los ojos ya secos antes de la intervención.
¿Debo preocuparme si me escuecen los ojos después de la operación?
El picor, la sensación de arenilla o una visión fluctuante al final del día son habituales durante las primeras semanas. Se alivian con las lágrimas artificiales. En caso de dolor importante, pérdida de visión o enrojecimiento marcado, contacta con tu oftalmólogo sin esperar.
¿Se puede operar si ya tengo los ojos secos?
Tener una sequedad preexistente no contraindica sistemáticamente la cirugía, pero se tiene en cuenta. Se evalúa y se trata antes de plantear la operación, y a veces se adapta la técnica. Ese es precisamente el papel del examen preoperatorio: preparar una superficie ocular sana para limitar la molestia posterior.
¿Bastan las lágrimas artificiales?
En la mayoría de los casos sí, junto con buenos hábitos frente a las pantallas, dando preferencia a fórmulas sin conservantes. Si la sequedad persiste, tu oftalmólogo puede proponer medidas complementarias durante el seguimiento.
¿La sequedad afecta a todas las técnicas de la misma manera?
No. Una cirugía de superficie (PRK) y una cirugía con colgajo (LASIK) no solicitan los nervios de la córnea de la misma manera, y el SMILE preserva más la superficie. Es una de las razones por las que la elección de la técnica se valora caso por caso.
¿Se puede evitar esta sequedad?
No siempre se evita, pero se limita: detectando un terreno seco antes de la intervención, tratándolo y, a veces, eligiendo una técnica que preserve más la superficie, como el SMILE o la PRK.
¿La sequedad afectará a mi trabajo con pantallas?
Durante las primeras semanas, el trabajo prolongado con pantallas puede acentuar la sensación de ojo seco, ya que de forma natural parpadeamos menos frente a una pantalla. Pausas regulares, lágrimas artificiales sin conservantes y una buena hidratación ayudan a superar esta etapa. La molestia se atenúa a medida que la córnea se recupera.
Fuentes científicas
- Raoof D, Pineda R. Dry eye after laser in-situ keratomileusis. Semin Ophthalmol. 2014;29(5-6):358-362. PMID 25325861.
- Chao C, Golebiowski B, Stapleton F. The role of corneal innervation in LASIK-induced neuropathic dry eye. Ocul Surf. 2014;12(1):32-45. PMID 24439045.
- Lau YT, Shih KC, Tse RH, Chan TC, Jhanji V. Comparison of Visual, Refractive and Ocular Surface Outcomes Between Small Incision Lenticule Extraction and Laser-Assisted In Situ Keratomileusis for Myopia and Myopic Astigmatism. Ophthalmol Ther. 2019;8(3):373-386. PMID 31325106.
Lectura recomendada
- LASIK: desarrollo y postoperatorio
- SMILE: una superficie corneal preservada
- PRK: la cirugía de superficie
- El examen preoperatorio
- Sequedad ocular: causas y soluciones
Examen refractivo en la consulta de Cachan · Tel. 01 45 47 08 11
En resumen
La sequedad ocular después de un LASIK es frecuente, pero casi siempre transitoria: está relacionada con una afectación pasajera de los nervios de la córnea y remite en unas semanas a unos meses, a veces hasta aproximadamente un año. Un examen preoperatorio bien hecho, las lágrimas artificiales y un seguimiento regular permiten prevenirla y aliviarla en la gran mayoría de los casos.
La idea que conviene retener: preparar la superficie ocular antes, acompañar la cicatrización después y consultar si la molestia se prolonga. La cirugía refractiva con láser se realiza en la Clinique Laser Victor Hugo, tras un examen completo en la consulta de Cachan.
Este artículo tiene una finalidad informativa y pedagógica. No sustituye una consulta médica. Toda molestia persistente después de una cirugía refractiva debe ser evaluada por tu oftalmólogo. Fuentes: artículos indexados en PubMed; recomendaciones de la Sociedad Francesa de Oftalmología (SFO).
Redactado y revisado por el Dr. Moïse Tourabaly, oftalmólogo cirujano refractivo — antiguo jefe de clínica (Hospital Nacional Quinze-Vingts).
Última actualización: 6 July 2026





